Pipa para tabaco, la elegancia al servicio del fumador

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Pipa para tabaco, la elegancia al servicio del fumador

Lejos de ser un accesorio en desuso, la pipa para tabaco está de rabiosa actualidad. Un hecho que se sustenta no solo en que el número de fumadores pipa aumenta día a día. Además y desde hace casi tres décadas, este artículo de fumador tiene su propio Día Mundial. Un 20 de febrero que, año tras año, revalida el peso de la pipa para tabaco como lo que es. Una manera más sosegada y placentera de fumar.

Y es que ese es, precisamente, el principal atractivo de la pipa para tabaco. Que, a diferencia del cigarro, incita a ser disfrutada con tiempo. Como parte de una tertulia, del disfrute de una copa o de un rato de soledad. Es tal el hedonismo implícito en la pipa para tabaco que, en muchas ocasiones, el fumador no traga el humo. Tan solo se entrega al disfrute de los aromas de un tabaco diferente al habitual. Más rico en aromas, con un humo diferente.

La pipa para tabaco no es solo una auténtica ceremonia en sí misma. Es, además, un ritual ancestral con un increíble peso histórico. Es tal su importancia que bien puede decirse que, junto al vino, ha sido compañera inseparable del hombre desde la misma Antigüedad.

El tabaco fumado en pipa, orígenes

Nos remontamos tan atrás en el tiempo porque se presume que la primera pipa para tabaco nació en la Edad de Piedra. Se cree que fue entonces cuando el hombre aprendió a aspirar el humo a través de una caña. De aquella, el sistema era bien diferente a la pipa como la conocemos. Se hacía desde un brasero excavado en el suelo en el que quemaban hojas secas.

El descubrimiento de los metales sería, realmente, el precursor de la pipa para tabaco. Pero no por el hallazgo en sí. De aquella, la temperatura que alcanzaban las pipas era tal que imposibilitaban ser sujetadas con las manos. Por esta razón, se comenzó a buscar alternativas con otros materiales como la tierra roja o la cerámica. Unos que, si bien eran sumamente frágiles, permitían fumar hojas de todo tipo. Así las de menta, patata o tilo se combinaban con pétalos de magnolias o rosas para simular lo que después se reemplazaría por tabaco.

El tabaco en el descubrimiento de América

Atribución | YouBioit

 

Uno que no llegaría a la pipa para tabaco hasta el descubrimiento de América. Un hito histórico que no solo convulsionaría el mundo sino que, también, traería consigo el hallazgo del tabaco. Una planta que obligaría, también, a buscar un sistema de fumado más estable y duradero. Sería a partir del siglo XVII cuando la pipa para tabaco evolucionaría a marchas forzadas en muy poco tiempo. A la de arcilla creada en Inglaterra en este siglo, le sucederían dos auténticos iconos de este tipo de fumado en menos de un siglo. Primero, la fabricada en porcelana. Tan solo dos décadas después, la pipa de espuma de mar. Un material descubierto en 1720 que no solo es sencillo de trabajar sino que, además, permite jugar con él para crear formas originales y diferentes.

Sería desde mediados del siglo XIX cuando se descubriría la cepa, una prominencia entre la raíz y el tronco del brezo. Una madera que, sometida a los vientos marinos del Mediterráneo del que es oriunda, se agranda y endurece. Un fenómeno natural que le hace un enorme favor al fumador de este tipo de artículo, ya que es lo que da forma a la actual pipa de tabaco.

Una elección que no se ha hecho a la ligera: poroso, increíblemente resistente al calor y capaz de no aportar sabores añadidos. Un trío de ases para ser alma de la pipa para tabaco de la actualidad.

El estilo de la pipa para tabaco

Vista la relevancia de la pipa para tabaco en el pasado, es importante conocer los distintos tipos de pipas existentes. Unas morfologías que no responden únicamente a una cuestión de estética. Son precisamente sus formas las que determinan la manera de fumar. La forma, con mayor o menor dificultad, de entregarse al ritual de esa combustión lenta que invita e incita a la tranquilidad.

El número de tipos de pipa para tabaco es enorme. Tanto como artesanos, diseñadores e, incluso, fumadores hay. Sin embargo, y de entre las 15 más habituales, hemos querido hablar de cinco en particular.

Cinco que reúnen diferentes cualidades estéticas y que, en ocasiones, presentan peculiaridades a la hora de utilizarlas.

1. Pipa para tabaco estilo Billiard

 

La más clásica y sencilla de todas. Una pipa discreta. Aquella con la que se suelen iniciar prácticamente todos los fumadores de pipa para tabaco. Se caracteriza por un caño normalmente redondo, recto o curvado; y boquilla afilada.

 2. Pipa para tabaco estilo Apple

 

Una de las más comunes. La forma redondeada de su cazoleta recuerda a una manzana, morfología que le da nombre. Se caracteriza por tener paredes anchas y permitir una fumada suave. El caño es redondo, recto o curvado.

3. Pipa para tabaco estilo System

 

Su principal característica es el anillo metálico que une la cazoleta con el caño. Suele ser de plata y acero, y es el arranque de una curva muy pronunciada. Una de sus principales ventajas es que no devuelve la saliva al fumar.

4. Pipa para tabaco estilo Oom Paul

 

Una pipa para tabaco muy singular. Con una cazoleta estilo Billiard, su principal característica es su caño: redondo y muy curvado, con una boquilla afilada y aplastada. Su nombre se debe al primer presidente de Sudáfrica, apodado «Oom Paul» (tío Paul). Una de sus singularidades es que se mantiene de pie apoyada en su base.

5. Pipa para tabaco estilo Churchwarden

 

Y dejamos para el final una deliciosa pipa para tabaco. Una que, más allá de la estética, es perfecta para entregarse al deleite de fumar con calma. Independientemente de la forma de su cazoleta, se caracteriza por una boquilla afilada, larga y ligeramente curvada. Gracias a su longitud, la cánula refresca el humo.

Cinco tipos de pipa para tabaco. Cinco maneras distintas de entender un placer que va más allá de fumar.

Cinco formas de entre las muchas que hay de disfrutar de esta otra manera de fumar.

2018-05-28T18:55:52+00:00